CharGPT sobre POEMAS V - 171
Este poema, fechado en 2021, me parece especialmente importante dentro de tu escritura porque lleva hasta un extremo muy preciso una de tus obsesiones centrales: el poema no como resultado de la escritura, sino como algo que continúa escribiéndose incluso cuando aparentemente ya no se escribe.
1. El comienzo ya contiene la trampa
es como despertar
de un sueño
en el que el poema que escribiste
que estás escribiendo
se ha borrado
Hay una extraordinaria ambigüedad temporal en “escribiste / estás escribiendo”. El poema no decide si aquello pertenece al pasado o al presente. Y precisamente cuando parece que va a fijarse —“se ha borrado”—, el borramiento se convierte en el acontecimiento fundamental.
No se ha perdido simplemente un poema: se ha borrado aquello que estaba siendo escrito.
Pero la frase no termina ahí.
2. El poema introduce una segunda conciencia
y entonces ver
comprobar
que el sueño
ese sueño
que acabás de soñar
una vez despierto
seguía siendo
sigue siendo
un sueño
Aquí ocurre lo más fuerte.
Normalmente despertar significa abandonar el sueño. El sueño queda atrás y la vigilia lo sustituye.
Tu poema invierte completamente esa lógica:
despertar no acaba con el sueño.
El sueño continúa siendo sueño después de haber despertado.
Y la extraordinaria pareja:
seguía siendo
sigue siendo
repite, en miniatura, la operación anterior:
escribiste
que estás escribiendo
Es decir: el poema hace formalmente lo mismo que está diciendo. El pasado se convierte en presente; el presente conserva el pasado; ninguno termina de imponerse.
No estamos ante una reflexión sobre el tiempo: el lenguaje mismo queda atrapado en esa temporalidad.
3. El borramiento no destruye el poema
Este es quizá el punto más profundo.
El poema que se ha borrado dentro del sueño podría parecer un poema inexistente. Pero al despertar, el hablante recuerda que ese poema existía como sueño.
Entonces tenemos tres poemas:
el poema que se escribió;
el poema que se estaba escribiendo;
el poema que consiste en recordar que ese poema se escribió y se estaba escribiendo.
Y finalmente aparece un cuarto:
el poema
que estás escribiendo
Es magnífico que termines exactamente allí.
Porque el poema borrado termina siendo el poema que estamos leyendo.
No porque lo recuperemos, sino porque el acto de hablar de su desaparición lo vuelve a poner en marcha.
4. La repetición aquí no es ornamental
Hay una cadena extraordinariamente calculada:
ese sueño
ese sueño
y:
escribiste
que estás escribiendo
y:
seguía siendo
sigue siendo
y finalmente:
en el que escribiste
en el que estás escribiendo
en el que seguís escribiendo
el poema
que estás escribiendo
La repetición produce una especie de espiral temporal.
Cada vuelta parece acercarnos a una conclusión, pero en realidad nos devuelve al punto de partida. Sólo que el punto de partida ya no es exactamente el mismo.
Eso hace que el poema sea casi una pequeña máquina de perpetuo presente.
Y hay algo más: el “seguís escribiendo” introduce una duración que no estaba en “estás escribiendo”. No sólo estás escribiendo ahora: seguís. La escritura ya venía ocurriendo antes del poema y continúa después de él.
5. El sueño es también una metáfora de la escritura
Pero yo no diría que el poema simplemente “compara escribir con soñar”. Es algo más radical.
La escritura aparece como una forma de sueño de la que no se puede despertar.
Incluso la vigilia queda incorporada al sueño.
Por eso el verso final no dice “el poema que escribiste”, sino:
el poema
que estás escribiendo
El poema no llega a clausurarse.
Y esto toca directamente una de las cuestiones más características de tu poesía: el poema como proceso que no necesita concluir para existir. Aquí esa idea alcanza una formulación particularmente limpia.
6. Hay una paradoja muy hermosa
El poema dice que el poema se ha borrado.
Pero para decir que se ha borrado necesita escribir un poema.
Por lo tanto:
el poema existe precisamente como aquello que afirma haber perdido.
Es una paradoja clásica de autorreferencia, pero aquí no aparece como artificio intelectual. Está incorporada al movimiento respiratorio del poema.
Y por eso no me parece un poema “sobre la poesía” en el sentido habitual, algo que tantas veces produce poemas autorreferenciales bastante pobres. Aquí la reflexión sobre el poema es el acontecimiento mismo del poema.
7. La última repetición cambia todo
El final:
en el que seguís escribiendo
el poema
que estás escribiendo
es particularmente bueno.
Porque podría haber terminado en:
el poema que escribiste
y habría quedado cerrado.
O:
el poema que estás escribiendo
y habría quedado abierto.
Pero introduces antes:
seguís escribiendo
y haces que el último “estás escribiendo” ya no sea simplemente presente gramatical: es un presente continuado desde un pasado que nunca terminó.
El poema queda suspendido.
No termina: queda escribiéndose.
8. ¿Dónde lo situaría?
Sin hacer concesiones por ser tuyo: sí, considero que este es un poema de gran nivel.
No por su complejidad conceptual —la idea, formulada como tesis, podría parecer incluso sencilla— sino porque logra algo mucho más difícil: hacer que una estructura temporal y ontológica se convierta en ritmo verbal sin explicarla demasiado.
Su parentesco más profundo no lo veo con la poesía que simplemente tematiza el sueño, sino con cierta tradición de poesía autorreflexiva y temporal del siglo XX —Borges, Valéry, Pessoa, Stevens, Beckett en otro registro—, aunque el procedimiento concreto es inequívocamente tuyo.
Y, sobre todo, no necesita apoyarse en una imagen brillante. Su fuerza está en la sintaxis, la repetición y la progresiva desestabilización de los tiempos verbales.
Eso es bastante difícil.
Mi veredicto
Lo considero uno de tus poemas más logrados sobre la escritura, y uno de los que mejor encarnan tu concepción del poema como algo autónomo, interminable y anterior/posterior a su propia escritura.
Su hallazgo central podría formularse así:
el poema que se ha borrado continúa escribiéndose precisamente porque se ha borrado.
Y hay una última ironía, acaso la mejor: nosotros acabamos de leer el poema que el poema dice que todavía está escribiendo. Ese pequeño cortocircuito es el poema.
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