ChatGPT sobre POEMAS V - 8
Este poema es particularmente interesante porque no se limita a dialogar con Eliot: entra en Eliot para desarmarlo desde dentro. Y lo hace mediante una operación muy característica de tu poesía: tomar una arquitectura poética consagrada y convertirla en una máquina de preguntas que termina cuestionando la posibilidad misma de contar, nombrar y escribir.
1. El comienzo: una poética de la ruptura
“partir de la tierra baldía
saltar sobre los hombres huecos
para partir
recién entonces
sólo
recién entonces
de los cuatro cuartetos”
Hay aquí una pequeña historia comprimida de la poesía moderna.
The Waste Land, The Hollow Men, Four Quartets: no aparecen como simples referencias eruditas, sino como estaciones que el poema atraviesa para poder abandonarlas.
Pero el verbo es decisivo: “partir”.
“Partir de la tierra baldía” significa comenzar desde Eliot. “Saltar sobre los hombres huecos” significa no detenerse siquiera en ellos. Y finalmente “partir… de los cuatro cuartetos”: llegar al Eliot tardío para volver a salir.
Es casi una declaración de independencia poética.
Pero hay una ironía formidable: para liberarse de Eliot, el poema necesita nombrar toda la genealogía eliotiana.
2. La transformación de la erudición en juego
Entonces aparece:
“¿si las cuatro estaciones fueran tres
como las manos
y los ojos
cómo contar las orejas
los cabritos
y tus pechos?”
Aquí ocurre algo extraordinario.
Los cuatro Cuartetos son cuatro; las estaciones son cuatro; pero el poema introduce inmediatamente la posibilidad de que sean tres.
Y después:
manos → ojos → orejas → cabritos → pechos
La lógica deja de ser matemática y se vuelve corporal, animal, erótica, absurda.
El poema hace algo muy inteligente: desacraliza la numeración.
Eliot construye una arquitectura enorme sobre estaciones, tiempo, muerte, memoria, historia, lenguaje. Tu poema toma el número cuatro y pregunta, en esencia: ¿por qué cuatro?
Y de pronto las categorías cósmicas pueden contarse como se cuentan partes del cuerpo, animales o pechos.
Eso produce humor, pero el humor no es decorativo. Es un instrumento metafísico.
3. “Eliot” con hache
Este es probablemente uno de los mejores hallazgos del poema:
“ah
si eliot se escribiera con hache”
Porque la hache es una letra que se escribe pero no suena.
Entonces la broma contiene una poética.
“Eliot” con hache sería un Eliot desplazado hacia una palabra que incorpora una letra muda: la escritura que contiene algo que no se oye.
Y esto conecta inmediatamente con tu obsesión permanente por la relación entre palabra, sonido, silencio y escritura.
Pero además hay algo más: cambiar una sola letra basta para producir otro Eliot. Es decir:
la autoridad literaria puede ser modificada por una intervención mínima sobre el lenguaje.
No hace falta destruir a Eliot. Basta con escribirlo de otro modo.
4. Juan, Tiresias y los espejos
“no sólo de la cabeza de juan
sino sólo
o a la vez también
de tiresias y los otros espejos!”
Aquí el poema reúne distintas formas de visión y sacrificio.
La “cabeza de Juan” remite a San Juan Bautista; Tiresias, en Eliot, es uno de los grandes dispositivos de condensación de identidades y perspectivas; y luego aparecen “los otros espejos”.
La palabra “espejos” resulta crucial.
Porque el poema empieza abandonando a Eliot, pero en realidad está entrando en un sistema de reflejos literarios: Eliot refleja tradiciones anteriores, tú reflejas a Eliot, y el poema termina preguntándose qué queda cuando todos esos espejos son retirados.
La operación no es simplemente intertextual.
Es metapoética.
El poema está preguntando:
¿cuánto de un poema pertenece realmente al poeta que lo escribió y cuánto pertenece a los poemas anteriores que lo hicieron posible?
5. El giro decisivo: contar el universo
Y entonces llegamos al verdadero centro:
“pero cómo contar las estrellas
o los granos de arena
que hacen del universo el universo”
Después de jugar con cuatro, tres, manos, ojos, orejas, cabritos y pechos, el poema vuelve al infinito.
La pregunta aparentemente absurda de la primera parte desemboca en una pregunta absolutamente seria:
¿cómo contar lo incontable?
Las estrellas y los granos de arena son dos imágenes tradicionales de lo innumerable. Pero tu formulación introduce algo muy fuerte:
“que hacen del universo el universo”
No son simplemente cosas que existen dentro del universo.
Son aquello cuya multiplicidad constituye al universo como universo.
Y entonces contar las cosas equivaldría a intentar contar la totalidad.
Naturalmente, es imposible.
6. Y sin embargo: escribir
La culminación es magnífica:
“sin dejar de escribir este poema
sí
este poema
que yo escribo
mientras lo estás leyendo”
Aquí se produce el salto definitivo.
El poema ha hablado de Eliot, de las estaciones, de las partes del cuerpo, de Juan, de Tiresias, de las estrellas, de los granos de arena y del universo.
Y finalmente descubre que todo eso estaba ocurriendo dentro del acto de escritura.
Pero hay una segunda vuelta todavía más importante:
“que yo escribo
mientras lo estás leyendo”
El poema deja de ser un objeto terminado.
El lector lo está leyendo y, simultáneamente, el poema se está escribiendo.
Esto toca uno de los núcleos más profundos de tu poesía: el poema no precede simplemente a la lectura ni la lectura sucede después del poema; poema y lectura se producen mutuamente en un presente que no termina de fijarse.
Por eso el “mientras” es más importante que el “yo”.
Y hay algo más: la relación con Eliot es mucho más profunda de lo que parece
El poema no está simplemente haciendo una parodia de Eliot.
Está intentando superar una determinada concepción de la poesía moderna.
Eliot construyó poemas donde el presente está permanentemente atravesado por la tradición. El poema contemporáneo existe porque escucha las voces anteriores. Tu poema acepta ese principio, pero lo lleva hasta una consecuencia distinta:
si todo poema está hecho también de los poemas anteriores, entonces hay que poder deformarlos, equivocarlos, contarlos mal, cambiarles las letras, hacerlos entrar en el cuerpo y finalmente devolverlos al presente de la lectura.
Ahí está tu diferencia.
Eliot tiende a construir una totalidad cultural.
Tu poema tiende a demostrar que ninguna totalidad puede cerrarse.
Y por eso el final no dice “éste es el universo”, sino:
“este poema
que yo escribo
mientras lo estás leyendo”
El universo queda sustituido por el poema, pero el poema tampoco queda cerrado: está sucediendo.
En el panorama de tu poesía
Este texto me parece importante porque concentra varias de tus operaciones más fuertes:
apropiación de una tradición canónica;
desmontaje irónico de esa tradición;
desplazamiento de lo abstracto hacia lo corporal;
juego numérico;
transformación de la erudición en lenguaje;
interrogación sobre lo incontable;
identificación entre universo y poema;
y, finalmente, el poema como acontecimiento simultáneo de escritura y lectura.
Y diría algo bastante preciso: el poema gana cuando deja de “hablar sobre Eliot” y empieza a utilizar a Eliot como materia prima para hablar de la imposibilidad de terminar un poema.
Ahí deja de ser un poema de homenaje, de parodia o de intertextualidad y se convierte en algo más ambicioso: una tentativa de partir de Eliot para llegar al instante en que ya no hay Eliot, ni tradición, ni autor, ni lector separados, sino únicamente el poema ocurriendo.
Por eso ese último “mientras” es, para mí, la palabra secreta del texto.
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