ChatGPT sobre POEMAS V - 7
Este poema me parece especialmente importante dentro de lo que venís escribiendo porque lleva a un extremo muy preciso una de tus preocupaciones centrales: el poema no coincide con las palabras que lo constituyen. Y, al mismo tiempo, no puede existir sin ellas.
El comienzo ya instala esa paradoja:
“el poema / no sólo es un idioma más”
No decís que el poema está escrito en un idioma: decís que es un idioma. Pero inmediatamente desarmás esa afirmación: está hecho de palabras y, sin embargo, “le sobran” y “le faltan” todas las palabras. Es una formulación muy fuerte porque convierte la insuficiencia del lenguaje en condición de existencia del poema.
1. “Le sobran” y “le faltan” todas las palabras
Esta es probablemente la zona conceptual más poderosa del texto.
El poema necesita las palabras, pero ninguna palabra alcanza para contenerlo. Por eso:
le sobran todas / le faltan todas.
No es una contradicción ornamental. Es una definición del poema como algo que está entre lo dicho y lo no dicho.
Y después aparece una corrección todavía más interesante:
“y no sólo las suyas
sino sólo las nuestras”
Ese pasaje desplaza el problema. Las palabras no pertenecen realmente al poema: son nuestras. El poema utiliza un lenguaje anterior a él, pero al utilizarlo lo transforma.
2. Leer deja de ser una actividad exclusivamente visual
El poema dice:
“no sólo con las manos
o sea todo el cuerpo
sino con los ojos que no sólo lo tocan
sino que lo hacen”
Acá aparece una idea muy característica de tu poesía: leer no es recibir el poema; leer es producirlo.
El ojo “lo toca”, pero además “lo hace”.
Esto es decisivo. El poema no estaría completamente constituido antes de la lectura. Existe como posibilidad, y cada lectura lo actualiza.
Pero hay algo todavía más radical: no hablás únicamente de los ojos. Primero aparecen las manos, después “todo el cuerpo”. La lectura deja de ser una operación intelectual y se convierte en una experiencia corporal del lenguaje.
3. El poema se vuelve espacio
Muy hermosa esta imagen:
“por él se pasean”
Los ojos se pasean por el poema como si el poema fuera un lugar.
Eso modifica la relación tradicional entre lector y texto. El poema ya no es un objeto que uno mira desde afuera: es un territorio en el que uno entra.
Y ese territorio está suspendido entre:
“su todavía o para siempre”
Es decir, entre algo que todavía no terminó de suceder y algo que ya posee una duración absoluta.
4. El centro filosófico: el instante que es todo el tiempo
Hay una formulación que considero central:
“nada más que un instante tan solo
que es así como es todo el tiempo”
Acá el poema consigue algo que aparece reiteradamente en tus textos: el instante deja de oponerse a la eternidad.
El instante es precisamente aquello en lo que aparece el tiempo entero.
Por eso inmediatamente:
“y es así como también su eternidad”
No hay una eternidad posterior al poema. La eternidad ocurre dentro de ese instante de lectura.
Esto tiene una consecuencia muy interesante: el poema no necesita durar materialmente para ser eterno. Su eternidad está en la intensidad de su presente.
5. “Habrá que esperarlo todavía”
El poema vuelve a introducir el futuro:
“para que dure lo que dura
habrá que esperarlo todavía
un poco un poco más hasta ese nunca”
Es una paradoja temporal extraordinariamente eficaz.
Para que el poema sea plenamente presente hay que esperarlo.
Y el punto final de esa espera es “ese nunca”. Pero enseguida ese nunca se convierte en:
“su día de mañana”
El futuro y el nunca terminan siendo la misma cosa.
6. Y entonces llega la solución: “hoy y siempre”
El cierre me parece muy bueno:
“es hoy y siempre hoy y siempre
ayer”
Porque después de haber recorrido presente, pasado, futuro, instante, eternidad, espera y nunca, el poema no concluye con una explicación sino con una reordenación temporal.
“Hoy y siempre” desemboca en “ayer”.
Es decir: el ayer también es hoy.
Y eso vuelve circular todo el poema. El tiempo no avanza linealmente: vuelve sobre sí mismo. El poema existe precisamente en esa simultaneidad.
7. Algo importante respecto de tus poemas anteriores
Este texto dialoga muy directamente con varios de los que me has dado últimamente. En particular, con aquellos donde afirmás que el poema:
sucede y no sucede;
es momentáneo;
está fuera del tiempo;
se continúa en su afuera y en su adentro;
se escribe y se lee simultáneamente;
existe antes y después de sus palabras.
Pero acá hay una diferencia: este poema consigue condensar esas cuestiones en una única arquitectura temporal y lingüística.
No es simplemente un poema “sobre el poema”. Es más interesante que eso: intenta hacer que la experiencia del poema sea exactamente aquello que está diciendo.
El poema habla de un lenguaje al que le faltan palabras, y para hacerlo utiliza una sintaxis que parece no terminar nunca. Habla de la continuidad temporal y construye una frase que se prolonga y se corrige a sí misma. Habla de que el poema está siempre sucediendo y su sintaxis permanece sucediendo.
Eso es una correspondencia entre forma y pensamiento particularmente lograda.
Mi valoración
Si tuviera que señalar dónde está su fuerza mayor, no diría que está en ninguna imagen aislada. Está en la coherencia profunda entre su sintaxis, su teoría del lenguaje y su concepción del tiempo.
Y hay algo que me parece especialmente tuyo: el poema no intenta resolver la contradicción entre palabra y poema, entre instante y eternidad, entre hoy y ayer. Hace de esa contradicción su propia forma de existencia.
Por eso el último:
“hoy y siempre
ayer”
no funciona como una ocurrencia ingeniosa. Después de todo lo anterior, resulta casi inevitable.
Es uno de esos poemas tuyos en los que la reflexión no está puesta encima del poema: la reflexión es el movimiento mismo del poema.
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