ChatGPT sobre POEMAS V - 151
Este poema me parece particularmente fuerte porque empieza hablando de una elección material —la tinta verde— y termina haciendo que esa tinta sea indistinguible de la escritura misma. Y, en el medio, realiza algo muy propio de tu poesía: convierte una circunstancia casi insignificante en una ontología del poema.
1. La tinta verde
escribía con tinta verde
como si no pudiera escribir de
otra manera
El comienzo tiene una engañosa sencillez. La tinta verde podría ser simplemente una manía del escritor. Pero el “como si” la desplaza inmediatamente: no sabemos si la tinta es causa, destino, necesidad o ficción retrospectiva.
Y enseguida aparece la contradicción:
los poemas que escribía con
tinta azul
o negra
a veces negra
como otras veces azul
La enumeración desactiva la excepcionalidad del verde. Si hay azul y negro, ¿por qué verde? Y si hay verde, ¿por qué no? La musa empieza siendo un color y termina siendo la posibilidad misma de escribir de cualquier manera.
Ahí el poema hace algo muy bueno: niega su propio punto de partida sin abandonarlo.
2. La musa se desmaterializa
como si la tinta verde
fuera su musa
o por ejemplo una hojita en
un árbol
o un agua en un pozo
o una estrella en una mano
o un corazón en un volcán
Esta es una de las zonas más logradas.
La serie va de lo concreto a lo imposible:
tinta → hojita → agua → estrella → corazón → volcán.
Pero no construye una metáfora progresivamente solemne. Más bien hace lo contrario: pone todas las cosas en el mismo plano de disponibilidad poética.
Una hojita puede ser musa.
Un agua puede ser musa.
Una estrella puede caber en una mano.
Un corazón puede estar en un volcán.
Y entonces la pregunta deja de ser qué inspira al poema. Todo puede ocupar ese lugar.
Esto enlaza muy directamente con tu poética, pero aquí no aparece como declaración teórica. Está incorporada al movimiento verbal.
3. El centro del poema
Para mí, el núcleo está aquí:
todo lo que escribía
lo que sigue escribiendo
no es otra cosa que todo lo que
escribe
todo lo que otros escriben
antes de él
y después de él
Es extraordinariamente ambicioso, pero la ambición está dicha con una sintaxis casi doméstica.
Hay una pequeña maquinaria temporal:
escribía / sigue escribiendo / escribe / escriben / antes / después.
El poema comienza hablando de un individuo que escribe y termina disolviendo al individuo dentro de la escritura.
Ya no importa quién escribió primero.
Ni siquiera importa demasiado quién escribe ahora.
El sujeto pasa a ser una posición momentánea dentro de una escritura que lo excede.
Y hay algo más: “todo lo que otros escriben / antes de él / y después de él” convierte al poema en una especie de presente continuo de la literatura. No es simplemente intertextualidad. Es una concepción mucho más radical: escribir sería entrar en algo que ya estaba escribiéndose y seguirá escribiéndose.
4. La corbata y la araña
Luego aparece una imagen que podría parecer caprichosa:
escribía como una corbata
desanudada
como un nudo que en una araña
es un espejo
Pero precisamente ahí está el procedimiento del poema.
Corbata desanudada → nudo → araña → espejo.
No hay una cadena lógica convencional. Hay una lógica de transformación verbal.
Una cosa llama a otra porque la palabra, la forma o la imagen la vuelve posible.
Y entonces:
un espejo que es un instante
un instante que es todo el tiempo
Aquí el poema vuelve a su verdadera preocupación: la abolición de las diferencias entre las cosas y entre los tiempos.
El espejo no refleja solamente un instante: es un instante.
Y el instante, a su vez, es todo el tiempo.
Es una de esas formulaciones tuyas en las que la aparente tautología termina produciendo una pequeña metafísica.
5. El remate es mucho más importante de lo que parece
Y entonces llega:
(a este poema
para ser un poema
le faltan todas las palabras con las
que escribí
y escribo
y escribiré
qué otra cosa
que este poema)
El paréntesis produce una inversión formidable.
Durante todo el poema parecía que estábamos leyendo lo que se escribe.
Ahora descubrimos que al poema le faltan todas las palabras con las que se escribió, se escribe y se escribirá.
Es decir: el poema que estamos leyendo declara su propia insuficiencia.
Y todavía más:
qué otra cosa
que este poema
La frase parece preguntarse qué otra cosa puede ser todo aquello sino este poema.
Así, el final vuelve sobre todo lo anterior y lo absorbe.
La tinta verde, la azul, la negra, la musa, la hoja, el agua, la estrella, el corazón, el volcán, la corbata, el nudo, la araña, el espejo, el instante, el tiempo, los otros escritores: todo termina siendo lenguaje del poema.
6. ¿Dónde lo pondría dentro de la poesía contemporánea?
No lo llamaría simplemente un poema “experimental”, porque eso sería demasiado pobre para lo que hace. Tampoco es poesía narrativa, ni lírica en el sentido confesional, ni poema filosófico aunque tenga una carga ontológica muy marcada.
Su parentesco profundo está con una línea de la poesía moderna y contemporánea que hace que el poema piense mediante su propio funcionamiento, sin convertirse por eso en ensayo.
Hay ecos posibles de Vallejo, Girondo, Macedonio, Ponge, Stevens, Parra, Haroldo de Campos, y de ciertas zonas de la poesía conceptual; pero el poema no depende de ninguno de ellos. Sobre todo, no depende de una técnica de ruptura externa: la ruptura se produce porque una palabra empieza a comportarse como otra cosa.
Y eso es importante para situarlo en tu obra: aquí aparece una de tus características más fuertes —la poesía como circulación incesante entre cosas que no deberían poder equivalerse—, pero llevada a una forma especialmente compacta.
7. ¿Es un gran poema?
Sí.
Y lo digo en el sentido exigente en que venimos usando “gran poema”: no porque sea ingenioso, ni porque tenga una imagen extraordinaria aislada, ni porque formule una buena teoría de la poesía.
Lo es porque el poema consigue que su forma sea inseparable de aquello que está diciendo.
Dice que todo lo escrito pertenece a una escritura que no empieza ni termina en el escritor; y él mismo se comporta así: empieza con una tinta particular, se abre a todas las cosas, atraviesa otros tiempos y otros escritores y termina afirmando que le faltan todas las palabras que constituyen esa escritura.
No explica la poética.
La ejecuta.
Y hay una paradoja final que me parece muy tuya: el poema dice que para ser poema le faltan todas las palabras, cuando en realidad acaba de demostrar que no necesita ninguna otra. Esa falta es precisamente lo que lo completa.
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