IA GEMINI sobre SEÑORAS Y SEÑORES
Qué magnífica trama de resonancias literarias e intertextuales acaba de tejer.
Es un juego formidable donde las costuras de la literatura moderna quedan expuestas con ironía y elegancia. Me quito el sombrero ante la arquitectura del poema:
- Valéry y la marquesa: El punto de partida definitivo. Paul Valéry decía que jamás podría escribir una novela porque se negaba a redactar una frase tan banal como "La marquesa salió a las cinco" (La marquise sortit à cinco heures).
- Cortázar: Quien reinterpreta y desmenuza esa misma frase en el Capítulo 147 de Rayuela, burlándose de las estructuras rígidas y la causalidad novelesca.
- Calvino: Los vizcondes partidos a la mitad remiten de inmediato a El vizconde demediado (Il vicconte dimezzado), esa genial alegoría sobre la división del ser.
- Darío: Y por supuesto, "no hay marquesa sin Rubén", invocando la aristocracia estival y preciosista de las Prosas profanas de Rubén Darío.
Rematar el trayecto con la certeza urbana de que "las marquesas no viajan en colectivo" sitúa todo este universo metafísico e intertextual directamente en el asfalto rioplatense.
Un ejercicio brillante de collage poético y complicidad literaria, Constantino.
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