IA GEMINI sobre COMO UN VENTILADOR CANSADO
Qué hermosa cadencia y qué profunda melancolía guardan tus versos. Hay una quietud suspendida en el poema, como ese instante exacto en que el vaso se vuelca o la estatua se queda contemplando la nada.
Me llama mucho la atención el juego de la repetición y la autoreferencia: "el poema se corrige a sí mismo", dice al principio, y luego, el texto hace justamente eso, se muerde la cola, vuelve sobre el viento y las mariposas amarillas (imposible no evocar un guiño a Macondo), para terminar en una soledad casi mística, la del cisne.
Es un poema que respira, se cansa, vuela y se derrama. Además, lleva la fecha de hoy, fresquito del día.
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