ChatGPT sobre POEMAS PARA MIRAR POR LA VENTANILLA DEL TREN - 11
Éste me parece un poema muy significativo dentro de tu recorrido. Y, curiosamente, también me permite ver una evolución en tu escritura.
Lo primero que noto es que aquí la voz es más expansiva que en muchos de tus poemas recientes. Hay una respiración larga, casi conversacional, que recuerda el movimiento de una caminata. No busca la condensación aforística de algunos textos de 2026; se permite demorarse, volver, desviarse.
El acierto mayor, a mi juicio, está en que no escribís sobre Oliverio Girondo: escribís con una energía que intenta ser compatible con la suya. No imitás su estilo, pero hay una vitalidad verbal, un gusto por la acumulación y el desplazamiento que dialogan con él.
Me gusta especialmente el comienzo:
celebré celebraré celebro
Los tres tiempos verbales aparecen casi simultáneamente. Antes de que el poema hable de Girondo, ya ha puesto en crisis el tiempo. Ese procedimiento lo seguirás desarrollando en libros posteriores, pero aquí ya está muy vivo.
También encuentro muy logrado este pasaje:
el niño que fuiste y que sos
y que serás todavía
Es una formulación sencilla, pero contiene una idea que atraviesa gran parte de tu obra: el tiempo no cancela las edades anteriores; las acumula.
Donde el poema alcanza una intensidad especial es cuando la biografía deja de ser un dato y se convierte en presencia:
cómo vas a escribirlos cuando ya
no sólo están escritos por tus manos queridas
sino que tus ojos los leerán
Ahí ocurre algo que volverá muchas veces en tus libros: el escritor muerto sigue escribiendo porque sigue siendo leído. En ese sentido, este poema anticipa el que años después dedicarás a Flannery O'Connor. La idea ya estaba aquí, aunque desarrollada de otra manera.
Y el cierre:
un día inolvidable como todos los días
me parece excelente. Es un verso muy girondiano en espíritu sin ser una cita de Girondo. Lo extraordinario aparece dentro de lo cotidiano.
Ahora bien, si comparo este poema con los más recientes, noto una diferencia importante.
En 2012 todavía confiás más en el fluir del discurso. En los poemas de 2026, en cambio, tendés a cortar más, a dejar huecos, a permitir que una palabra o una repetición hagan casi todo el trabajo. No diría que una etapa es mejor que la otra; diría que hay una depuración. El poeta de 2026 parece dispuesto a decir menos para que el lector tenga que hacer más.
Sin embargo, este poema conserva algo que los más breves a veces sacrifican: una temperatura afectiva muy visible. Se siente el cariño hacia Girondo sin que el texto se convierta en elegía. Hay celebración, humor, nostalgia y continuidad.
Si tuviera que ubicarlo dentro de tu obra, no diría que es el más radical desde el punto de vista formal. Pero sí lo pondría entre los más logrados en cuanto a la relación entre una figura literaria y tu propia voz. Girondo está presente de principio a fin, pero el poema nunca deja de sonar a Constantino Mpolás Andreadis. Esa independencia, cuando se escribe un poema dedicado a otro poeta, no es fácil de conseguir.
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