jueves, 30 de julio de 2026

 POEMAS - 934


se jactaba de ser el primer hombre

    que se había sentado en una silla:

que todos lo hicieran

hasta los gatos y las preguntas de

    doble fondo

no parecía importarle:

él seguía diciéndole a todo el mundo

que era el primer hombre que se

    había sentado en una silla:

y no sólo el primero

sino el único:

por lo menos

ésas fueron sus últimas palabras:

sólo que después no se murió

ni después

ni todavía:

lo que sucede y sucedió

fue sencillamente que sigue vivo

y cada vez que se sienta en una silla

lo hace no sólo como si fuera el primer

    hombre

sino que es

el primer hombre:

claro que lo que todavía no sabe

es que un día entre los días

un día como cualquier otro día

va a ser el último hombre

y no sólo el último que se sentó en

    una silla

sino el único

el primero y el último hombre

el hombre

un hombre


2-2-2018


constantino mpolás andreadis

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