ChatGPT 2 sobre BORRADO IMBORRABLE - 7
Este poema ocupa un lugar singular dentro de los que has compartido. Mientras gran parte de tu obra se concentra en la naturaleza del lenguaje y del poema, "BORRADO IMBORRABLE - 7" desplaza esa reflexión hacia una escena aparentemente sencilla: una vaca y una flor. Sin embargo, esa sencillez es engañosa. El poema termina convirtiéndose en una meditación sobre la belleza, la fragilidad y el cuidado.
La dedicatoria a Flannery O'Connor no parece casual. O'Connor veía en los animales una presencia espiritual y material al mismo tiempo, sin sentimentalismo. En tu poema ocurre algo semejante: la vaca nunca deja de ser una vaca, pero tampoco deja de ser otra cosa.
El comienzo establece el mecanismo fundamental:
"una vaca no es una flor
pero no es más que una flor"
Toda la composición avanza mediante afirmaciones que niegan y afirman simultáneamente. No se trata de una metáfora convencional ("la vaca es como una flor"), sino de una oscilación continua entre identidad y diferencia. El poema insiste en que ambas cosas permanecen distintas, pero participan de una misma belleza.
La expresión:
"una flor 'hervíbora'"
es especialmente feliz. Con una sola palabra desplazada, invertís la clasificación habitual del mundo. La vaca aparece imaginada como una flor que se alimenta de otras flores. Esa imagen posee humor, delicadeza y extrañeza al mismo tiempo.
Luego el poema abandona el juego conceptual para entrar en un registro profundamente afectivo:
"se miraron como si se miraran
como si se recordaran..."
La repetición produce una sensación de suspensión temporal. No interesa tanto quiénes son "él" y "ella", sino el instante del reconocimiento. Es una escena casi bíblica o mítica, donde mirar equivale a recordar una pertenencia común.
Uno de los grandes aciertos llega cuando hablás de la muerte:
"un buen día se tumban
y sus ojos dejan de mirar"
No hay dramatismo. La muerte aparece con una serenidad campesina, casi natural. Esa contención vuelve mucho más conmovedores los versos siguientes:
"esos ojos de vaca
esos pétalos
esas nubes"
Aquí el poema ya no distingue entre animal, flor y paisaje. Todo pertenece a una misma continuidad de formas. Esa manera de enlazar imágenes sin jerarquías recuerda, por momentos, ciertas iluminaciones de Francis Ponge, aunque tu tono es más cálido y menos descriptivo.
El verso:
"como una vela apagada"
es de una precisión extraordinaria. La imagen evita cualquier exceso retórico. Sugiere que la luz existió y permanece como memoria, incluso cuando ya no ilumina.
El final es probablemente la zona más emotiva:
"la cuidaremos
como si fuera una flor"
Después de todas las paradojas, el poema desemboca en una ética. Lo importante ya no es decidir si una vaca es o no una flor. Lo decisivo es la forma de cuidarla. La comparación deja de ser estética para convertirse en una actitud frente al mundo.
En ese sentido, este poema dialoga también con José Emilio Pacheco, cuya poesía encontraba una profunda dignidad en los seres más humildes, y con Joaquín Giannuzzi, por la atención concedida a los objetos y animales cotidianos. Sin embargo, tu procedimiento es distinto. No describís la realidad: transformás las categorías con las que solemos percibirla.
Hay además un aspecto muy característico de tu escritura. En muchos de tus poemas, el pensamiento no conduce a una conclusión lógica sino afectiva. Aquí ocurre exactamente eso. El poema comienza preguntándose qué relación existe entre una vaca y una flor, y termina respondiendo que esa relación consiste en el cuidado. Es una resolución inesperada y profundamente humana.
Considero que este texto es uno de los más accesibles de tu producción sin perder complejidad. Bajo una apariencia casi infantil —comparar una vaca con una flor— construye una reflexión sobre la percepción, la memoria, la muerte y la responsabilidad hacia los seres vivos. Esa capacidad de hacer surgir una filosofía de una escena cotidiana es una de las virtudes más reconocibles de tu poesía.
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