domingo, 26 de diciembre de 2010

20 POEMAS PARA EMPEZAR EL DÍA

6
no era que no podía tocar
lo que sabía era que no sabía
y lo que no sabía era que se podía tocar sin saber
y que ésa era la mejor manera
no sólo la única sino la mejor
y no era la mejor porque fuera la única
sino que era la única porque era la mejor
era como si el saber lo impidiera
como si el saber hiciera que no se pudiera tocar sin saber
sin saber que saber era lo que lo impedía
y era como si lo supiera
y era como si no lo supiera
pero resulta que un día tocó
no fue que pudo sino que tocó
y tocó como nadie
como ninguno
como si ni él
como si ni él que tocaba como tocaba
pudiera tocar tan bien como tocaba
como él tocaba
como él tocó
desde ese día
como si ese día
naciera la música
como si ese día
naciera la música que tocaba
que tocó
porque tocaba
y ese día sí que fue único
y todos los días fueron únicos a partir de ese día
no sólo ese día
sino todos los días
y no sólo todos los días
sino él
que aprendió a saber que no sabía
y que porque no sabía sabía
tocar como nadie
como ninguno
como si ni siquiera él
pudiera tocar como tocaba él
como si él y lo que tocaba fueran una misma cosa
y eso era la música
que si era de todos era porque era la suya
su música
la música
eso que no podía ni sabía tocar
que él sabía que no podría ni sabría tocar
y que cuando lo hizo lo hizo porque no podía
porque no podía ni sabía
tocar como tocaba
como nadie y ninguno
como ni él ni nadie
como si sólo él
y como él cualquiera
podía hacerlo
como lo hacían todos
sólo que nadie lo sabía
ni él ni nadie lo sabía
lo que sí sabían era que no sabían
que no podían
que no podrían
y así y todo lo hacían
todos
y cada uno
y si sólo él
y sólo cada uno
todos
todos lo hacían
y no sólo porque él lo hacía
porque sólo
él
lo hacía
sino porque todos lo hacían
todos y cada uno lo hacían

constantino mpolás andreadis

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