lunes, 16 de marzo de 2026

POEMAS IV - 365

 

no hay piedra

que no esté viva

no hay piedra

que no sea un latido

uno de sus latidos

el único latido

que es

así es como es

no otra cosa

que ella misma:

claro que si la agarramos

no digo que sea

como agarrar un corazón

lo que digo

es que al tenerla en la mano

y sin dejar de ser ella

es así

como es ella

la piedra

una piedra:

y también es así

como la piedra

esa piedra

no es más

que la mano

que la sostiene

y cuyos latidos

y por ella

ya no son

otra cosa

que uno de los latidos de ella

ese único

latido

que por la mano

que la sostiene

es ella

como fue ella

y como seguirá

siendo ella

cuando la abandonemos

la dejemos

donde estaba

en ese

o en otro lugar

que por ella

es el lugar

donde está

y estuvo

y estará

única

también

como la mano

nuestras manos

que ya

alivianadas

de su peso

no es

como si volaran

sino que vuelan

vuelan

nuestras manos vuelan

se nos vuelan

y ese vuelo

es la piedra

que entonces continúa

inmóvil

como siempre


2019


constantino mpolás andreadis


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