COMPAÑÍA
lo acompañaba un gigante:
y como siempre me sucede en estos casos
el gigante
era una giganta
con ojos y garras de giganta
sólo que con un sombrero tan pequeño
(léase, o puede leerse, o debe leerse,
o podría leerse, chico, o chiquito)
que era como si a la cabeza
le faltara ese sombrero que llevaba
para ser
la cabeza que era:
la cabeza de esa giganta
que lo acompañaba
vaya uno a saber
adónde
28-2-2026
constantino mpolás andreadis
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