tocaba tan lentamente
que era como si las teclas le impidieran
tocar más rápido:
y así era como si tocar el piano
no fuera ya otra cosa que levantar el
piano con una sola mano
y con los pies bien apoyados sobre la
música que nacía de él:
y era entonces como si ella la escribiera
con las uñas previamente mordidas
por la impaciencia que su paciencia
multiplicaba
casi hasta el paroxismo de un horizonte
que se alejara de ella cada vez que
tocaba el piano como lo tocaba
o simplemente como lo miraba con
los ojos tan abiertos como una puerta
que da al mar
3-4-2022
constantino mpolás andreadis