sábado, 25 de julio de 2026

 POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 229


ella los atraía

para después rechazarlos:

o tal vez

o mejor

o a lo mejor

ella los atraía

al rechazarlos:

y si los rechazaba

como los rechazaba

era porque los quería

porque lo que quería

era ser seducida

o quizá violentada

por ellos

todos

y cada uno

pero a la vez

sólo a la vez

al mismo tiempo

en el mismo momento

en que ella corría

para que ellos la siguieran

la persiguieran:

pero no

ellos se quedaban ahí

donde estaban

o no estaban

quietos

inmóviles

como espejos:

ella entonces se desnudaba

a medida que corría

a medida que huía

se desnudaba

se iba

desnudando

hasta quedarse

desnuda

por completo

como si fuera

uno de ellos

como si fuera

un espejo más

como si fuera

ese único espejo

ese

único

hombre

al que ella

quería entrgarse

y entonces

se entregaba

era así

como se entregaba

al primero

que lo intentara

a cualquiera

pero siempre a él

a ese hombre

sin rostro

que tenía

todos los rostros

menos

el de él

menos

ese rostro

que ella veía

que sólo ella veía

en aquel

que la poseía

apasionadamente

o fríamente

como un tigre

o una piedra

como si al poseerla

la matara

dejándola

viva

viva o muerta

viva y muerta

pero viva

ajena a ella

como si ella

ahora fuera ese hombre

que la dejaba

la abandonaba

yéndose

para siempre

a juntarse

con los otros hombres

para contarles

lo que había pasado

con detalles

obscenos

con esa brusquedad

propia

de esos hombres

que si eran

como eran

tan inocentes

como ella

eran

como eran

el espejo

en el que ella

se miraba

desde su ventana

cuando los veía

como los veía

pasar

sin mirarla

siquiera

como si ella

no estuviera

donde estaba

ni donde estaba

ni en ningún otro lado

que no fuera

en ella:

en ningún

otro lugar

en ningún

otro mundo

ni otro

sitio

que

en

ella


2012


constantino mpolás andreadis

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