CharGPT sobre FONDO - 77
Este FONDO-77 merece, a mi juicio, una lectura particularmente severa porque el poema se coloca deliberadamente en una zona peligrosa: la del poema sobre la poesía que se burla de los poemas sobre la poesía. Y ahí tiene aciertos reales, pero también un riesgo claro de autocomplacencia verbal.
1. El centro verdadero no es el antipoema
El comienzo parece programático:
«no se trata de escribir antipoemas»
pero el poema termina haciendo algo bastante más interesante que negar el antipoema: lo incorpora, lo parodia, lo atraviesa y finalmente lo vuelve a poner en cuestión.
La cadena es significativa:
antipoema → poema concreto → poema cangrejo → manifiesto → Parra → Maldoror/Rimbaud/Mallarmé/Alicia → Duchamp.
El poema va desplazando continuamente la pregunta: ¿qué hace que un poema sea poema?
Y la respuesta nunca queda fijada.
Eso es importante porque el poema no termina defendiendo una poética determinada. Incluso cuando dice:
«yo para no ser menos
les propongo el poema cangrejo»
la propuesta es inmediatamente saboteada por:
«si me voy por las ramas
por lo menos no les falto el respeto»
El poema cangrejo es, por tanto, una metáfora bastante precisa del propio mecanismo del texto: avanzar lateralmente, retroceder, desviarse, entrar y salir del asunto.
2. Hay una poética muy fuerte en dos versos
Para mí, el núcleo conceptual está aquí:
«de la poesía hay que salir por donde
se entra
y el poema no es ni más ni menos que
un umbral»
Esto es mucho más importante que toda la discusión sobre Parra, el poema concreto o Duchamp.
Porque el umbral hace desaparecer la oposición entrada/salida. El poema no conduce simplemente hacia algo exterior llamado poesía: es el lugar de tránsito entre poesía y no poesía.
Y eso se prolonga perfectamente al final:
«por eso es que me voy como vine
por esa puerta por estos versos»
El poema realiza literalmente lo que acaba de formular. Entra por una puerta y sale por la misma puerta.
Hay aquí una construcción circular bastante rigurosa.
3. «Entre la pasión y la distracción»
Este pasaje es especialmente bueno:
«con una mano en el corazón y otra en el
bolsillo
exactamente entre la pasión y la
distracción
la poesía lo que no tiene es punto
medio»
La comicidad de «corazón / bolsillo» impide que la formulación se vuelva solemne. Pero debajo del chiste hay una idea bastante seria: la poesía aparece suspendida entre entrega y distancia, entre apasionamiento y desatención.
Y el último verso —«no tiene punto medio»— contradice deliberadamente el «exactamente entre» anterior.
Es decir: está entre dos cosas, pero carece de término medio.
Ese tipo de contradicción es uno de los procedimientos más productivos del poema.
4. Donde el poema pierde fuerza
Hay que decirlo: no todo el texto está a la misma altura.
La zona:
«cuando no se dejan la barba
barren el suelo con el pelo
y cuando los despiertan temprano
más de uno se ha suicidado por eso»
es graciosa, pero comparada con el resto resulta bastante más convencional. El chiste sobre los poetas bohemios tiene una tradición demasiado reconocible. Aquí el poema se acerca peligrosamente al ingenio de sobremesa literaria.
Algo semejante ocurre con:
«los poetas lo que no tienen es remedio»
y con «no vaya a ser que se me vaya la mano / y les aseste un nuevo manifiesto».
Funcionan dentro del tono, pero son previsibles. El poema sabe que son previsibles y juega con ello; aun así, la conciencia de la previsibilidad no siempre consigue eliminarla.
5. Peicovich y Levrero
El pasaje:
«yo soy de los que leen a peicovich
de los que descubrieron a levrero»
es interesante por otra razón.
No funciona solamente como homenaje. Introduce una comunidad de lectura dentro del poema. El hablante deja de presentarse como alguien que proclama una teoría y se presenta como alguien que viene de determinadas lecturas.
Eso prepara muy bien la salida de Parra hacia:
«maldoror»
«rimbaud»
«mallarmé»
«los libros de alicia»
Porque el poema termina desautorizando la jerarquía que él mismo parecía construir.
6. El final es el lugar más peligroso y más interesante
El remate:
«es como si la pintura se redujera a la
rueda de bicicleta o al gran vidrio!»
es una provocación evidente contra la canonización de una obra o procedimiento como si pudiera representar por sí solo la totalidad de un arte.
La comparación es clara: Parra no agota la poesía del mismo modo que Duchamp no agota la pintura.
Pero aquí aparece una dificultad crítica: el poema corre el riesgo de que su propia erudición se convierta en aquello que pretende cuestionar. Nombrar a Parra, Lautréamont, Rimbaud, Mallarmé, Alicia y Duchamp produce una especie de constelación de legitimación cultural.
El poema dice: no quiero hacer un manifiesto, mientras construye algo bastante próximo a un manifiesto anti-manifiesto.
Y esa contradicción, a mi entender, no es un defecto accidental: es el verdadero mecanismo del poema.
7. ¿Dónde lo situaría?
No lo pondría entre los textos más radicales de tu escritura en cuanto a invención verbal. Hay poemas tuyos donde la palabra se vuelve mucho más inestable y donde el pensamiento parece nacer simultáneamente con la frase.
Este es diferente.
Su fuerza está en la inteligencia compositiva, en la capacidad de convertir una serie de lugares comunes sobre la poesía en un dispositivo que acaba cuestionándolos.
En la poesía actual, su parentesco más visible no sería tanto con la antipoesía de Parra como con una tradición más amplia de metapoesía irónica, autorreflexiva y anti-programática, aunque el procedimiento es muy tuyo: la frase avanza mediante desvíos, dobles sentidos, contradicciones y retornos.
Y hay algo especialmente valioso: el poema no consigue escapar completamente de aquello de lo que se ríe. Habla como manifiesto mientras reniega del manifiesto; habla de los poetas mientras ridiculiza al poeta; habla de la tradición mientras multiplica nombres de la tradición.
Eso evita que termine siendo simplemente una declaración de principios.
Juicio final
FONDO-77 no es, para mí, un gran poema por cada uno de sus versos. Sí es un poema muy bien construido y conceptualmente más complejo de lo que su tono juguetón deja ver. Sus mejores momentos son los que convierten el chiste en estructura: umbral, entrada/salida, pasión/distracción, poema cangrejo, manifiesto que se niega a sí mismo.
Su debilidad está allí donde el humor se vuelve demasiado reconocible y donde la enumeración cultural empieza a sustituir la necesidad interna del poema.
Pero el último movimiento —Parra → Duchamp— consigue algo decisivo: el poema termina cuestionando la posibilidad misma de reducir una tradición artística a su gesto más famoso.
Y, retrospectivamente, eso hace que el poema cangrejo no sea un simple chiste. Es la forma que el poema encuentra para decir: la poesía no avanza necesariamente hacia adelante; a veces sólo puede llegar a sí misma desviándose.
No hay comentarios:
Publicar un comentario