insaciable y obceso de sus hambres
gallo de otra pelea de otros nombres
y cojo como pluma y sin ocaso
y también sin zapatos como un dandy
respira los espejos los duplica
hace de ellos su sed esa otra hambre
el agua de su dios de los colores
que riman entre ellos y lo riman
hacia él y hacia ellos y hacia nadie
salvo la tela sus blancos y sus rojos
sus azules y también sus violetas
que si late con ellos se repite
como un espejo más como un conejo
hasta ser uno y todos menos él
22-5-2008
constantino mpolás andreadis
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