llevaba un abanico
como si hubiera dejado de creer en los
pavos reales:
como una lamparita cansada
el abanico
la iluminaba
como una estrella:
no estaba desnuda
sino totalmente desnuda
cubierta por el vello de su pubis:
era como si estuviera por sonreír
como si hubiera querido sonreír
como si hubiera atravesado un espejo
y detrás de ese espejo
estuviera ella
esperándola
5-2-2008
constantino mpolás andreadis
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