como apoyadas en sus propias ruinas
se levantan
inextinguibles
inexistentes
rumorosas
como relojes o cielos
caen incesantemente sobre ellas
mismas
como si fueran otras
otros
como alas o labios
como si fueran rojas como el sol
parpadean o bostezan como la
luna en el agua
la luna de agua
como una espada
como el frío
y es así como entonces continúan
invisibles
transparentes
como una mano o un río
como un espejo como un
reflejo como una puerta que se
abre y se cierra y nadie entra y
nadie
sale y hay alguien que espera
que se
espera como una certeza como un
color
13-9-2016
constantino mpolás andreadis
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